Friday, January 11, 2013

¿Que haré ahora?

Ahora en su ausencia su presencia me atormenta. Debajo de los párpados la contemplo. La veo una y otra vez y aquella sensación de agonía espiritual invade mi estomago. Quema fuerte mi pecho y en los suspiros sale el humo. Aquel espectro de beso que obliga a mis labios recordar ese breve tacto. Sus ojos en el momento; deseo puro manifestándose ante conciencia y decisión. Y en el centro de gravedad; caravana de sentimientos multifacéticos. Confusión de limites y aceleración de vehemencia. Ansiedad de volverle hablar, ver, sentir y besar. La quiero y no quiero que se aleje. La buscaré y le querré. No dejaré que se escape mi felicidad. La vida es muy corta para ser infeliz. He luchado antes y seguiré luchando. La lluvia llega a la tierra sin avisarle y le hace bien. Tu eres mi lluvia y yo soy tu tierra o vise versa. La gravedad es quien los hace encontrar. Nuestra gravedad son las circunstancias. Ya caímos demasiado hondo en este hoyo y creo que trepar nos hundirá aun más. Mejor mantengamos juntos para compartir calor y sobrevivir al frío despiadado. En la ventana de su alma se refleja todo el deseo doblegado de compartir mi presencia. Toda aquella fuerza manifestándose como bomba de tiempo. Explosión repentina de deseos enjaulados que libera los verdaderos sentimientos. Inquietud emocional que necesita atención. Dulce atracción inevitable; somos hijos del eminente afecto. Lucharé por ti y no en tu contra.

Thursday, January 10, 2013

¿Que sucedió?

Haberte conocido todo este tiempo y abrirme paso a tu conciencia sin saberlo fue grandioso. Con todos aquellos detalles sublimes que rozaron la posibilidad de lo incierto. El disparo de acción repentina que logró paralizarme y luego iniciarme en trance. El deseo inocente que no se atrevía a hacerlo primero. Aquellas picaduras constantes y tiernas que hicieron puente. Aquel choque de visión metálica. Tu vista y tu tacto. "Eres asombrosa" como dijo una voz feliz y nerviosa. Doble piquete; suave y lento que surgió de lo desconocido. El corazón rápido y violento que estremeció mi pecho. Los pensamientos a mil por segundo que acabaron de analizar lo que había sucedido. Los nervios de lo inesperado. Oh dulce anatomía si la acción no fue de control neurótico. Sus nervios y los deseos de seguir, dentro de mi. El procesamiento nervioso que no se atrevió hacer nada. "Nadie sabe" ... Nadie sabía... El miedo repentino de que se aleje y mi nueva lucha de que no suceda. "¿Que pasó?" preguntó una voz nerviosa. "Lo que tenía que pasar" te contesto ahora. No sé arrepentirme de lo sucedido, te pido que tampoco lo sepas hacer...