Tuesday, October 27, 2009
Infierno Terrestre: El Ensayo
Mil años perseguidos por el maltrato y la humillación, incluso entre sí. La inhumanidad con la cual se les trata y el golpe seco de no poder hacer nada al respeto. Algunos huyen, otros buscan, solo encuentran la misma o peor realidad que ya conocen. La escasez de misericordia los empuja a llegar a hacer cosas que no quieren pero deben hacer. Matar por comida o incluso traicionarse entre sí. Una niña de tres años obligada a merodear en el pavimento ardiente del sol caribe entre enormes maquinas de hierro respirando vapor, con la palma de su mano levantada hacia el cielo esperando sentir algunas monedas frías. Gente saludable detrás del cristal bajo aire acondicionado, charlando sobre lo que van a comer cuando lleguen a su destino, mientras afuera está aquella niña descalza con su manita estirada esperando una respuesta piadosa de esta gente con piel clara y cabello muerto. Para ellos aquella bebé es transparente, han visto algo parecido tantas veces que ya ni se dan cuenta que están ahí. Llevar una ponchera llena de granos para vender, cargada por una parte del cuerpo que no fue diseñada para cargar porque sus brazos ya están ocupados. Al final del día se quedan con un fuerte dolor de cuello y exceso de vitamina D y lo que lograron ganar no les cubriría el gasto de sanar una lesión en el cuello. Están atrapados en el olvido, destinados a no ser reconocidos por nadie, ni siquiera por su propia gente. Cuando esa niña desolada, hambrienta, y enferma logra sentir en la palma de su mano aquel frío agradable causado por el metal del triunfo solo le queda experienciar lo mismo por lo menos dos veces más antes que caiga la noche. El pan de cada día muchas veces tarda semanas en llegar y su entorno parece ser como el color de su propia piel. Gente en ropa verde se encargan de verificar su presencia legal pero si se les proporciona papel del mismo color de la vestimenta que llevan puestos, estos solo serán fantasmas a la sociedad. El color de su piel es lo que indica que no son humanos, según la sociedad. Comparten el mismo desprecio que llevan los caninos realengos. Recorrer las calles y carreteras con el peso de un animal ártico artificial enorme en la hora donde el sol nos envía dosis fuertes de ultravioleta en el centro del cráneo. Llevando en mano helados para vender, solo ahí son reconocidos por la sociedad porque poseen algo que puede combatir este calor caribe. No son reconocidos por construir todos los hogares que nos alojan. Aquel trabajador con un bajo sueldo que ha construido tantos hogares y ni siquiera vive en uno. ¿Porqué nosotros no andamos vendiendo helados bajo el sol? ¿Porqué nuestras crías no andan en medio de las carreteras pidiendo dinero? ¿Porqué razón no pagamos más a aquellos obradores que construyen nuestro hogares? ¿Porqué razón nos aprovechamos de aquellos que solo buscan trascender en la vida? ¿Es justo dejarles vivir de la forma en cual viven día a día? Muchos solían ser puros pero el duro golpe de la vida los hizo tomar el camino vano. Deben tomar acciones "comer o ser comido". Deben arreglárselas para seguir luchando en éste infierno infinito llamado "Vida"... Viajan por la noche para camuflarse de aquellos cazadores diurnos que solo esperan la oportunidad precisa para asesinar los deseos del triunfo pertenecientes. Largas caminatas de desolación en búsqueda de luz. Abandonan la tierra que los vio nacer para intentar saciar la sed de supervivencia. Navegando por mares negros en búsqueda de tierra cuando no la hay. Se dan cuenta que donde sea que acudan llegarán a encontrarse con otro demonio que los torturará. En los cuatros polos solo se encuentran otros portales del infierno en el cual habitan.
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