Capitulo 1
Mantuvo la mirada firme, a pesar de todos esos sentimientos mezclados que le revuelven el estómago causándole las ganas de vomitar, está decidido entrar por esa puerta y enfrentar lo que sea que halla dentro. Nunca pensó en su adolescencia que cuando saliera del seminario se iba a enfrentar a tales cosas pero ya lo hecho, hecho está. Cuando se acerco a la puerta detectó un fuerte olor a incienso que provenía de adentro y asimiló que vería una jarra de cristal llena de agua e incienso en una esquina al lado de la puerta como algunas personas acostumbra poner. Tocó la puerta y la abrieron de inmediatamente casi como si estaban ansiosos por que llegara. Una mujer como de edad media fue la que la abrió "¡Que bueno que llego, señor! Ya no sabemos que hacer..." -"No se preocupe, señora estoy aquí para hacer todo lo que pueda. Dígame, ¿donde se encuentra la joven?" Contestó él. - "Arriba, en la habitación al final del corredor" - "Muy bien, ¿Hicieron todo los que les dije?" - "Si señor, está atada a la cama , y todos los espejos están cubiertos tal como usted lo ordenó" -"Muy bien, ¿quienes más están con ella en la habitación?" - "Tres personas; nuestra hermana, nuestra madre y su padrino" -"¿Hay alguien más en la casa?" - "Sí, está la criada, se encuentra en la cocina, está aterrorizada" -"Bien, no gastemos más tiempo y subamos arriba a terminar con esto. Dígale a la criada que suba a la habitación, ya que está dentro del hogar debe de estar con nosotros cuando iniciemos..." Caminó hacia las escaleras y se detuvo un momento volteando la mirada hacia atrás y allí estaba la jarra de cristal llena de agua e incienso en una esquina al lado de la puerta tal y como lo predijo. Comenzó a subir. Mientras subía en su mente sonaban los tantos gritos, llantos y crujidos extraños que sus pasados encuentros dejaron allí. Lo escucha de noche cuando va a la cama todos los días y ya no le afectan, está acostumbrado pero cada vez que se encuentra con su próximo caso lo escucha aun más fuerte que nunca y aunque ya esté impuesto le causa una especie miedo nervioso que de un modo u otro lo hace dudar de su fuerza. Llegó arriba y caminó hacia delante por ese corredor que de un pronto le pareció tan tétrico y horroroso, al final se encontraba aquella puerta la cual él sabía que tenia que atravesar y esperar lo peor. Mientras caminaba, escuchaba las oraciones que las tres personas que se encontraban dentro junto a la joven rezaban. Se encontró extraño que la joven no sonaba gritando, ni se escuchaban ruidos extraños. Llego a la puerta y nuevamente tocó. Hubo una pausa en la oraciones y escucho como alguien se paró de su asiento y camino hacia la puerta. La abrió un señor como de algunos cincuenta años de edad con cabello gris. Tenia el rostro sudado y en sus ojos había un miedo profundo. -"¡Pase, pase!" dijo el señor "¡Llevamos más de seis horas orando y por rato está tranquila mientras que por rato se pone loca como animal salvaje!" Él entró y en el centro de la habitación estaba la cama con la joven ahí tirada con los brazos atados al espaldar y los tobillos atados al pie de la cama. Del lado izquierdo estaba un juego de gabetero con el espejo cubierto por una sabana. De un lado de la cama estaba una señora con una biblia en manos, y en la pared una adolescente sentada en una silla con un rosario en mano, ambas estaban cubiertas de lagrimas. "¡Por favor ayudela!" Gritó la señora. Él se quedo viendo a la joven directa y cuidadosamente para observar su comportamiento. Notó que estaba muy sudada y tenía enormes ojeras. Su cabello negro estaba suelto y mojado. Se veía cansada y sin fuerzas, al parecer había perdido mucha energía. "¿Como se llama la joven?" pregunto -"Ana..." contesto la señora. Él se acerco al pie de la cama y puso a un lado su bulto y respiro profundo. "¡Ana! ¿Me escuchas? ¿Estás ahí?" le preguntó en voz alta a la joven pero no contestó, ni siquiera subió la mirada. Entonces dijo "Comenzaré con un método que yo mismo desarrollé y deben de hacer todo lo que yo les diga" Después miró al señor y le preguntó "¿Es usted su padrino? - "Sí" - "Que bien, tu presencia y colaboración deberán de influir mucho en este ritual" El señor se veía aun mas nervioso después de que él dijera eso. "Debemos de estar todos juntos aquí antes de empezar así que mientras tanto averiguaré algunas cosas. Se acerco a la joven y le subió la mirada agarrándole la mejilla, se quedo viéndola fijamente a los ojos por un largo rato. Después se alejo y le pregunto en voz alta "¡¿Cuantos de ustedes hay allí dentro y quienes son?!" La joven se quedo viéndolo y lentamente fue plasmando una sonrisa siniestra en su rostro y de pronto se rió a carcajadas. En su voz se podía escuchar varios tonos de voces. Él entonces clavó la mirada mientras murmuraba algo tan bajo que no se escuchaba. Ella dejo de reír y lo miró con espanto. Y en su cara expresó un miedo horroroso. Comenzó a temblar y grito tan fuerte que la adolescente que estaba sentada en la silla junto a la pared se tapó los oídos. La señora y el señor temblaban de miedo. Después del grito quedo tendida como inconsciente. "Bueno, juzgando por las varias voces que escuché en la risa y las muchas más que escuché en el grito, esto tomará mucha concentración y tiempo." Dijo él. - "¿No necesitamos orar algunas oraciones especificas?" pregunto el señor. -"No, nada tradicional, yo les diré en dado momento que hacer..." Por la puerta entró la mujer que lo recibió y dijo "La criada al parecer se fue, no la encontré en ningún lado, la puerta de atrás estaba abierta debió de salir por allí." - "Eso no es bueno, debió de estar aquí presente pero aun así debemos continuar." Sacó de su bolsillo un amuleto raro y lo sustento con ambos brazos extendidos y dijo una frase en una lengua desconocida. Sus ojos se tornaron gris y se veía como si entrara en trance. Todos en la habitación menos la joven se quedaron viendo con impresión. Después de un breve momento sus ojos se tornaron normal y se engancho el amuleto en el cuello. Se quedo viendo a la joven con rostro de confundido y dijo "Algo anda mal, no detecto la presencia más que la de nosotros seis que nos encontramos en esta habitación... ¡Quiten las cubiertas a ese espejo! La muchacha al lado del gabetero las haló y él se puso a mirar el espejo. Al mirarlo su amuleto comenzó a brillar y sus ojos nuevamente se tornaron gris. Su amuleto brillaba con una luz de varios colores. Dejo de mirar el espejo y de su bulto sacó una botella pequeña con agua y mientras rociaba a la joven en la cama, recitaba otra frase en aquella lengua desconocida. La joven se mantuvo inmóvil, entonces se acerco a ella y le agarro el rostro. Ella lentamente abrió los ojos y entonces él dijo "Ella esta bien, ya aquellas entidades no están dentro de ella. ¡Se fueron!" El tomó su amuleto y lo presiono contra la frente de la joven con el pulgar de la mano derecha y recitó otra frase en aquella lengua extraña, cuando la terminó el amuleto destelló un brillo de luz tan fuerte que casi deja ciegos a los que estaban presente. "Le he levantado un escudo, ya no volverán a atormentarla, ya la pueden desatar" El señor, la señora, la mujer y la otra joven rápidamente fueron hacia ella y la desataron. La abrazaban y la besaban "¡Gracias, mi Dios!" dijo la señora y lloraban de emoción. El señor le preguntó "¿Y entonces que sucedió?" - "Al parecer cuando murmure la oración de iniciación, lo que sea que estaba allí reconoció lo que estaba por suceder y decidió irse antes de que empezará... Nunca me había pasado en casos pasados, pero lo que sea que estaba dentro de su ahijada es fuerte porque salto de huésped con facilidad y sin esfuerzo, no decidió irse a de donde vino. ¡Presiento un rastro! Ahora mi preocupación no es la joven Ana, sino la criada." -"¿Entonces dices que posiblemente la criada esté poseída?" Preguntó la mujer que lo recibió" - "Así es, estoy casi seguro porque fue cuando subiste y me dijiste que no estaba que presentí una debilitación en las entidades que atormentaban a la joven Ana... Justamente cuando activé el amuleto..." -"¿Que va a hacer ahora? -Preguntó el señor. "Cazar... Ya que inicie el ritual no puedo terminarlo sin destruir aquellas entidades oscuras... Es la ley del amuleto junto con mi arte y como no se encuentran aquí debo rastrear aquello y ponerle fin. Todo eso para poder quitarme el amuleto y terminar el ritual, si no logro completar esta tarea mi alma será destruida y pondré en riesgo las almas de mucha más personas si eso pasa. Este amuleto y el arte que lo maneja es muy poderoso y es mi deber llegar al fin de este ritual como su portador. ¡No desperdicio más tiempo, iré a seguir el rastro de estas entidades!" Entonces tomó su bulto y abrió la puerta de la habitación. - "!Espere tenemos preguntas! Dijo el señor. "Hay mucho de que hablar pero lamentablemente no hay tiempo" Contestó. Miró fijamente hacia delante en el corredor y su amuleto comenzó a brillar como cuando miraba el espejo y sus ojos se tornaron gris. Corriendo bajó la escalera, se fue hacia la cocina y salio por la puerta de atrás...
Continuara...
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