Si sientes la necesidad de sobrevivir, lograr cruzar la muerte; deberás usar el músculo mas fuerte de tu organismo y apretar con toda la energía que tienes. Busca un lado vital del enemigo y aprieta esa mandíbula como nunca lo hiciste. Despréndele ese lado de carne para que puedas escapar de ese encuentro mortífero. Mientras huyes debes ignorar los fluidos que cuelgan de tu barbilla, el sabor desagradable que tu lengua percibe. Todo lo que está pasando por tu mente en ese momento no importa, solo son pensamientos detallados que viajan a la velocidad de la luz causados por la adrenalina. ¡Lo que en realidad si importa es que escapes! Después que estés sano y a salvo, recuerda que lo que hiciste era necesario. Ahora, lo que no debes hacer es apuñalar aquel sacrificado para cruzar la muerte. Nunca usar esa hoja blanca para escapar de lo vital, porque al hacerlo te estás sacrificando a ti mismo. No es al enemigo que estás malogrando sinó a otra persona que es igual a ti. Cuando usas esa hoja; te estás enterrando en el hollo mas profundo de la tierra. Hay una gran diferencia entre la defensa y la cubierta, sin embargo están conectadas por un hilo mas fino que el aire. Usa los colmillos y no el puñal...
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