Thursday, November 19, 2009
Elises
Ubicado en esta isla tropical preferida por el rey de los planetas, es difícil refrescarse sin ayuda. Ese resplandor causado por los químicos abundantes y la vitamina propagada a través de la atmósfera nos derrite como lácteos y frutas congeladas. No podemos estar adentro porque después solo seríamos la molécula más abundante de la superficie de la tierra. No podemos estar afuera porque solo seríamos el polvo restante de un gran fuego. ¡Pero hay un refugio! Es una maquina conceptual-mente diseñada por algún arquetipo del renacimiento. Conformada por tres, aveces cuatro o cinco brazos de plástico, metal o incluso cerámica. Unos brazos que intentan alcanzarse uno al otro pero nunca lo logran. En el intento llegan a dar aproximadamente 1200 vueltas enteras en tan solo 50 segundos. Una acción tan simple y tan agradable. Una acción que elimina ese gran atributo del fuego. Ese agrado que hasta en ocasiones te lleva a la inconsciencia. Le doy las gracias a esos brazos que siempre andan buscándose y yo siempre ando buscando. Lo que escucho al despertar y lo ultimo que escucho cada día. Esos brazos que me acompañan mientras escribo esta entrada.
Subscribe to:
Post Comments (Atom)

No comments:
Post a Comment